lunes, 3 de enero de 2011

CONCIENCIA COSMICA, EL ESTADO DE UN MAESTRO - PARAMAHANSA YOGANANDA

La conciencia en el superhombre es en realidad Conciencia Cósmica. El no es una victima de percepciones imaginativas, de fantásticas inspiraciones o alucinaciones de sabiduría, sino que realmente está consciente del inmanifestado Espíritu, y también de todo el Cosmos con todos sus detalles. Una persona que se ha hecho Uno con Dios, Omnipresente y Omnisciente, está al tanto del curso de un planeta a trillones de millas de distancia y de la pelea de unos pájaros en la cercanía de él al mismo tiempo. Un superhombre no contempla al Espíritu desde el cuerpo, sino que se hace uno con el Espíritu y contempla su cuerpo así como el cuerpo de otros y todas las manifestaciones que existen dentro de él mismo.

Las percepciones de un ser humano común y corriente (ordinario) en el cuerpo, consisten en sensaciones del peso del cuerpo, sensaciones internas que se originan en los órganos internos y la respiración en el cuerpo; las sensaciones del tacto, el olfato, gusto, oído, vista, hambre, sed, dolor, pasión, apegos, insomnio, fatiga, sueño, razonamiento, sentimiento y poderes de la voluntad. Fisiológicamente el ser humano común y corriente está limitado por los apegos: la fama, la familia, la raza, las posesiones y la conciencia de peso y de la sensación del cuerpo físico. En otras palabras, es un ser condicionado, mundano está consciente únicamente de su cuerpo y de sus conexiones externas.

El ser humano ordinario, mentalmente, piensa que él es lo único que existe, y sus inferencias acerca de la Verdad han establecido que es así. El permanece hipnotizado y limitado por sus propios pensamientos.

Espiritualmente, el ser humano ordinario no puede sentir su presencia más allá de su cuerpo, excepto por medio de la imaginación. Por medio de un vuelo fantástico, el puede moverse imaginativamente hacia las estrellas y a los espacios de la inmensidad; pero eso es pura imaginación y no pertenece al dominio de la realidad.

La conciencia del superhombre, de otra manera, encuentra la conciencia en el cuerpo extendido y despertado en cada partícula del espacio, ambiente comprensivo de la eternidad. El yogui exaltado siente el cuerpo y todas sus percepciones como un Espíritu Omnisciente y no como un ser separado común y corriente.

El ser humano espiritual ejecuta todas las acciones de la vista, tacto, olfato, gusto y oído, palpando y estimando lo bueno y lo bello sin tener ningún apego a nada. Su alma flota hacia Dios en las cenagosas aguas de las experiencias terrenas, e indiferente como la flor de Loto que flota en las aguas pantanosas o pútridas, o en las aguas lodosas de un lago.

El ser humano espiritual fisiológicamente conoce su nombre terreno y sus posesiones sin estar poseído por ellos ni limitado por nada de esto. El vive en el mundo pero no es del mundo. Este ser humano espiritual puede sentir sed y hambre y todas las limitaciones humanas del cuerpo, pero internamente se percibe a sí mismo como Espíritu, sin apego de ninguna especie por limitaciones corpóreas. El ser humano espiritual puede tener mucho; sin embargo nunca se entristece cuando todas estas cosas le son quitadas. Si el ser humano espiritual es materialmente pobre, espiritualmente sabe que él es el más rico de todos. El ser humano espiritual siente frío calor; ve, oye, huele, gusta y toca como todos los demás seres, únicamente que permanece sereno, inafectado, sin apegarse a los sentidos.

El ser humano espiritual siente sensaciones, no en la superficie del cuerpo, sino en el cerebro. El ser humano ordinario siente el frío o el calor en la superficie del cuerpo, ve las rosas en el jardín, oye sonidos, tiene gusto en el paladar y huele a través de los nervios olfatorios; pero el ser humano espiritual siente todas las sensaciones en el cerebro. El puede distinguir entre las puras sensaciones y las reacciones del pensamiento sobre de ellas. El ve las sensaciones, sentimientos, voluntad, cuerpo, percepción todo, en el pensamiento, como sugerencias de sueños de Dios a través de sí mismo y de nosotros.

El ser humano espiritual contempla su cuerpo no cómo de carne, sino como un montón de electrones congelados, y la fuerza de vida lista para desmaterializarlos o materializarlos a su voluntad. El no experimenta ningún peso del cuerpo. El cuerpo percibido como una energía eléctrica no puede tener peso. El ve el Cinema del Cosmos enrollarse y desenrollarse en la pantalla de su conciencia; así el sabe que el tiempo el espacio y las dimensiones son formas de pensamiento, en las cuales el Cine de sueños del Cosmos está pasando constantemente una nueva vista, verdadera para el tacto, la vista, el sonido etc.

El ser humano espiritual ve el nacimiento como el principio de ciertos cambios; y la muerte como el cambio que sigue a la vida terrena. El ve el nacimiento y la muerte como cambios jugando en el Espíritu, así como las olas que se elevan, caen y vuelven a levantarse y a caer en el regazo del mar.

El ser humano espiritual tiene que subir varios escalones en la escalera de la propia realización, conforme su conciencia se mueve hacia arriba de la conciencia del cuerpo, hacia la Conciencia Cósmica.

La conciencia de tales yoguis o seres humanos espirituales ven visiones, grandes luces, oyen sonidos astrales y se identifican con el inmenso e iluminado espacio, vivo y lleno de centelleos antes desconocidos. Entonces el yogui mueve su conciencia y energía al centro coccígeo y siente que toda la materia está compuesta de electricidad. Cuando él retira su conciencia y energía al Centro Sacro, siente que la tierra está compuesta de electrones y fuerza vital. Cuando el yogui se retira al Centro Dorsal, ve que todos los gases y aire están hechos de fuerza vital, y cuando él puede poner su conciencia en el Centro Cervical, siente que todo el éter está hecho de chispas de fuerza vital, con inteligencia. Cuando el yogui se retira al Centro de la Médula y en el punto medio entre las dos cejas, entonces él sabe que toda la materia, la energía, y los gases, están compuestos de fuerza de pensamiento. Estos Centros son interruptores eléctricos de fuerza vital y conciencia, los cuales son responsables por la creación de las imágenes súper-vita-fónicas de tierra, agua, fuego y éter, de los cuales la materia está compuesta. (Esto puede ser mejor comprendido con las instrucciones de un Gurú)

Así mucha gente de corto entendimiento, cuyos conocimientos vienen después de haber estudiado en algunos libros y no por medio de la verdadera intuición, hablan de la materia como pensamiento, cuando ellos están aún grosera e intensamente identificados con las posesiones materiales y sus cuerpos. Únicamente los yoguis que saben y conocen, no por mera imaginación, sino en realidad, y que pueden retirar su conciencia así como su fuerza vital del cuerpo al corazón, y pueden pasarla a través de los plexos hacia el punto medio entre las dos cejas, están lo suficiente desarrollados para poder decir que toda la materia es pensamiento. Salvo que la conciencia y la energía lleguen al plano medular, toda la materia parece sólida y diferente del pensamiento.

Un Yogui hindú tenía la costumbre de caminar acompañado de muchos discípulos. En cierta ocasión por habérselo pedido vehementemente un simpatizador, el que lo hospedaba, se vio precisado a comer carne, pero les dijo a sus discípulos que ellos comieran sólo fruta. Después de esto, él llevó a los discípulos a un largo paseo a través de los bosques. Entre ellos había un discípulo, un Judas, que estaba descontento. Este principió a murmurar y a esparcir pensamientos de descontento y de duda entre los demás discípulos diciendo: "El Maestro predica el no apegarse a la materia, pero él come carne y nos da a nosotros para alimentarnos puramente zacate y yerbas aguañosas, sin sustancia. El puede caminar sin fatigarse porque lleva un buen trozo de carne en su sistema. Nosotros ya estamos cansados porque hace mucho tiempo que hemos digerido las frutas".

El Maestro percibió esto, y cuando ellos llegaron a la tienda de campaña de un herrero en donde éste estaba haciendo clavos de hierro candente, se paró. Luego volviéndose al discípulo descontento le dijo: ¿Puedes tú comer y digerir cualquier cosa como yo? Para mí todas las cosas son iguales, porque todas las cosas no son materia sino Espíritu". Creyendo el discípulo que el Maestro le iba a ofrecer carne, le contestó: "Si Señor". Entonces el Maestro se aproximó al fuego del herrero y sacó con su propia mano un puñado de clavos al rojo vivo y principió a comérselos. Entonces volviéndose al discípulo Judas, le dijo: "Ven hijo, come y digiere lo que yo digiero, a mí lo mismo me da la carne que los clavos enrojecidos al fuego, todo es lo mismo para mí, Todo es Espíritu".

MORALEJA: No crea que usted está en la Conciencia Cósmica por el sólo hecho de haber asistido a una conferencia, o haber leído un libro sobre ella, o por haber soñado acerca de ella en su propia fantasía. Usted podrá sentir toda la materia como pensamiento únicamente, cuando usted pueda retirar su fuerza vital y su conciencia hacia el plano de la médula, o el Ojo Espiritual.

El ser humano espiritual en lugar de sentir que la conciencia del cuerpo está limitada únicamente al cuerpo, o tan sólo llegando al cerebro o al loto cerebral de luz de mil pétalos, siente la intuición como un borbotear constante de burbujas de Bienaventuranza, saltando en todas las partes de su diminuto cuerpo y de su enorme Cuerpo Cósmico.

El cuerpo del El ser humano espiritual es el Universo, y todas las cosas que pasan en el universo son sus sensaciones.

El ser humano espiritual sabe que los nacimientos y las muertes solamente son un cambio que revolotea en el océano de la vida.

El yogui conoce todo el pasado y todo el futuro, pero él vive en el eterno presente.

El yogui no tiene padre, madre o amigos, porque él se ve a sí mismo materializado en cada ser humano y en todas las cosas.

Paramahansa Yogananda

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