martes, 4 de enero de 2011

JESUS SE APARECE EN VISIONES Y CORPORALMENTE A SUS DEVOTOS - PARAMAHANSA YOGANANDA

Como persona individual, Jesús puede reencarnarse de dos maneras diferentes: en visión, y en carne y hueso. Mediante una intensa devoción, le podemos ver interiormente con la misma apariencia que tenía cuando vivía en la Tierra. Muchos santos le han visto de esa manera y han revivido con él numerosos acontecimientos de su vida.

Jesús puede reencarnarse de nuevo en cualquier momento, en su cuerpo físico o como luz interior, de acuerdo con la intensidad de nuestra devoción y el poder de nuestra concentración. La reencarnación es una experiencia obligada para la mayor parte de la humanidad, pero como Jesús ha logrado ya la liberación, puede venir o no al mundo, según sea su deseo. El puede aparecer ante tí en carne y hueso, en este mismo momento, si sientes esa devoción absoluta que se requiere para atraerle; pero no vendrá mientras tu devoción sea siquiera un uno por ciento menor que la requerida.

Hace años, cuando yo vivía en Boston, hubo una época en la que estaba tan ocupado que permanecí durante tres dias seguidos sin acordarme de Dios. La idea de continuar viviendo de esa manera me resultaba insoportable: así pues, me dispuse a empacar todas mis cosas y abandonar el país. Pero, en ese mismo momento, se presentó un estudiante de estas enseñanzas y pidió meditar conmigo. Mientras estábamos meditando, comencé a orar en esta forma: "Señor, yo amo tu obra aquí en Estados Unidos, pero te amo a Tí más que a la obra y, si permanecer en este país me va a hacer olvidarte, mejor me marcho". Entonces escuché la voz de Dios en mi interior: "¿Qué es lo que deseas?".
Impulsivamente le dije: "Quisiera ver a Krishna y a Cristo en compañía de todos sus discípulos". Al instante, les contemplé a ambos, sobre un mar dorado, con la misma claridad con que te veo a tí; y les expresé mi reverencia.
Pocos momentos después, sin embargo, mi mente comenzó a dudar. "Esto no es real", pensé. Y por eso le pedí a Dios de nuevo: "Señor, si la visión es auténtica, haz que la vea también el devoto que está conmigo en la sala". De repente mi amigo gritó: "¡Oh, Krishna y Cristo en un mar dorado!".
Después me asaltó una nueva duda: ¿era todo aquello sólo una transmisión del pensamiento? Pero en el momento en que cruzaba esa idea por mi mente, escuché de nuevo la voz de Dios: "Cuando me retire, la estancia quedará saturada con la fragancia del loto, y cualquiera que entre en ella la percibirá". Todas las personas que me visitaron más tarde en aquella sala preguntaban indefectiblemente: "¿De dónde proviene esta extraña fragancia de flores?".

Para la mayor parte de sus seguidores, Cristo existe solamente como el personaje ideal sobre el que han leído en la Biblia. Para mí, sin embargo, es mucho más que eso. Para mí, Cristo es real. En cierta ocasión, hace ocho años, vino él solo y meditó conmigo toda la noche. En aquel tiempo, tuve una visión de la Ermita. Muchas otras veces, le he contemplado en visión y he hablado con él. También tú puedes ver a Cristo de la misma manera.

Debes estar dispuesto a renunciar a todo para comulgar con Dios. El te pondrá a prueba cuando, a pesar de orar mucho y meditar, no llegas a verlo, pero le dices: "Señor, no importa que no te vea: Tú sabes que estoy orando y que no cesaré hasta que vengas", entonces El te responderá. Un santo dijo: "No importa cuándo venga; yo sé que vendrá". Esa es la actitud que se debe adoptar.


Extracto del libro La Búsqueda Eterna, de Paramahansa Yogananda.

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